Danilo Caro siembra su herencia


Monday, November 13, 2017, 11:56 pm

Trap (31)

 

El título por equipos en el trap de los Bolivarianos aparte de ser el primero para el país anfitrión en tiro deportivo, también representó todo un esfuerzo familiar en el logro

Cuando aseguró el segundo podio se liberó de una presión especial. Obviamente quería ser bicampeón, pero al menos ya podía cumplirles la promesa a sus dos hijas. “Cuando logramos el primer lugar por equipos, ambas querían la mascota de ajaytuké, así que les dije que si lograba otra medalla, cada una se quedaría con un muñeco, o en su defecto el único lo rifábamos entre las dos. Afortunadamente alcanzó para cada una”, confiesa con una sonrisa de alivio Danilo Caro, que se convirtió este lunes en doble medallista para Colombia en los Bolivarianos.

Manuela y Valeria, de 11 y 10 años respectivamente, fueron las que más disfrutaron del logro por duplicado de su padre, cuyo nombre es sinónimo de tiro. Cinco Juegos Olímpicos acreditan que es una leyenda viva de este deporte en el país. “Su compañía antes que presión, fue un estímulo para luchar en cada plato y aunque están muy pequeñas todavía, espero que sigan con la tradición”, dice el deportista que en trap ya sumó otro oro a nivel colectivo y un bronce individual más a su amplia colección de metales.

Pero con la consagración por equipos, Danilo ya pudo cumplir otro sueño familiar. “Este oro tiene un valor demasiado especial porque es la primera vez que compito al lado de mi sobrino en el equipo. Esteban apenas tiene 17 años y va a ser mi reemplazo”, afirma con la misma determinación que le apunta al plato, Danilo, quien no pudo comenzar mejor el largo camino hacia Tokio 2020. (Escuchar audio)

El tiro aparte de su razón de ser, “es un deporte de tradición familiar”. “Mi abuelo materno, que era italiano y muy aficionado al tiro, Mario Guarneri, nos lo inculcó desde pequeños, al igual que mi papá Edmundo, así que crecimos en ese ambiente y en él hemos sido, somos y seremos muy felices”, afirma el atleta que hace una semana aseguró ya cupo a los Centroamericanos del próximo en Barranquilla con su tercer lugar en el clasificatorio de República Dominicana.

En cuanto a Esteban, el tío asegura más perdigones que glóbulos en la sangre “porque si los Caro llevan el tiro en las venas, los Hurtado, por parte de su mamá, también son una familia amante de este deporte”. “Así que debe salir mejor que yo porque tiene sangre de tirador por ambos lados”, advierte sin el menor asomo de duda.

“Desde los nueve años me acompaña y duerme con la escopeta debajo de la almohada, así que nos identifica esa pasión que tuvimos desde niños. La medalla se la debemos a él porque Perú ya había terminado y por lo menos debía sumar 21 platos, arrancó sin impactar los dos primeros y terminó con 23, por lo que es una ronda que vale más que un 25”, agrega con orgullo Danilo.

Esteban se sonroja ante el halago y simplemente se escuda en las palabras para agradecerle tanto que le ha enseñado a través del ejemplo. “Es un orgullo inigualable que él me dé semejante responsabilidad, pero los asumo con mucha determinación y convencimiento, algo que siempre ha tenido mi tío en la cancha”, cuenta el nuevo campeón bolivariano.

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Doble podio bolivariano, en el nombre del padre… ¡Y del abuelo!

Ángela Rodríguez (foto) le dio dos bronces a  Colombia en la modalidad de Rifle de Aire 10 m. del tiro deportivo, un logro que dedicó a los hombres de su vida

No se atreve a calcular cuántos kilómetros separan a Cali de Tunja. Tampoco sabe a ciencia cierta qué tienen en común los tornillos, tubos o enchufes con el tiro deportivo. Mucho menos imaginó subirse dos veces al podio en un mismo día, pero de lo que sí está plenamente segura  es que su júbilo al convertirse en medallista bolivariana en el polígono Bernardo Tobar se celebró tanto o más este lunes en la capital boyacense.

Ángela Rodríguez sabía que, como anfitriona en estos Juegos Bolivarianos, tenía una doble responsabilidad. Y respondió con el mismo número de metales: un par de bronces que aportan para que Colombia retenga la corona lograda hace cuatro años en Trujillo, Perú. Y es que si de reinados se trata, ella lo es en su casa.

“No me considero consentida, pero sí afortunada porque gracias a mi papá y a mi abuelo es que me dediqué al tiro y hoy más que nunca les agradezco y sobre todo dedico este gran paso en mi carrera”, suelta esta tunjana de 33 años con sus ojos a punto de ser agua. (Escuchar audio)

Le cuesta sonreír, pero en medio de la seriedad, la nostalgia la invade al recordar que “ellos disparaban escopeta y fueron transmitiendo esa pasión por el tiro”. La llevaron desde niña al polígono para enseñarle el verdadero valor de las armas, que “podían ser deporte y no sinónimo de violencia”. “Esta es la gran diferencia entre manejarlas bien y mal”, dice.

Por eso los bronces tienen nombre propio. “Estas medallas fueron muy luchadas y trabajadas, son para mi familia, en particular para mi papá Absalón y mi abuelo Arcadio”, asegura Ángela, que tal vez llegue a exhibirlos en la ferretería, el negocio familiar en el que trabaja en la capital boyacense.

Cada vez que voltee a mirarlos, reconocerá igualmente que nada ha sido al azar. O sino que lo diga su entrenador, cuyo proceso de cinco años ya empieza a dar frutos metalizados. “Lo que soy como deportista también se lo debo a César Tobón, quien me apoyó en la liga de tiro de Boyacá y ahora de entrenador nacional”, agrega esta estudiante de Economía.

Los números la atraen y por eso ya hace proyecciones. “El próximo reto son los Centroamericanos, este ha sido un buen comienzo de ciclo, pero podemos mejorar. Incluso, aún me queda una prueba en los Bolivarianos y en la que me siento mucho mejor, como es la de 3×20 que disputaré este miércoles”, advierte.

Sean dos o más medallas las conseguidas en Cali, el orgullo con el que llegará Ángela a Tunja será inigualable. Allí la esperan con ansias su padre y abuelo, quienes le trazaron el camino que ya  empieza a tomar forma de podio.